Historia

La Asociación de Profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Actividad Nuclear (APCNEAN) fue fundada el 18 de abril de 1966 por un grupo de investigadores y tecnólogos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), y cuenta, a partir del año 2005, con la Personería Gremial Nº 1664. Siendo uno de sus principales intereses atender todo lo concerniente a los asuntos laborales y profesionales de los científicos y tecnólogos nucleares, también cuenta entre sus objetivos el apoyo a todas aquellas actividades relacionadas con la energía atómica que se realicen con fines pacíficos, y la de aquellas otras que contribuyan a satisfacer tanto al desarrollo de las áreas científico técnicas, como a las necesidades básicas de la sociedad.

De acuerdo con sus estatutos, APCNEAN agrupa a los trabajadores profesionales universitarios egresados con título superior emanado de Universidad Oficial o Privada, reconocida en el Orden Nacional o Provincial, que se desempeñan en relación de dependencia en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA), la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) y en todos aquellos organismos cuya actividad esté relacionada directamente con la energía atómica y la tecnología nuclear.

Por razones geográficas, se encuentra organizada en un Secretariado Nacional y siete Secretariados Seccionales a saber:

  1. Seccional ARN que comprende la Sede Central, el Centro Atómico Ezeiza (CAE) y las Centrales Nucleares Atucha y Embalse;
  2. Seccional Arroyito que comprende la Planta de Producción de Agua Pesada de Arroyito - Neuquén (ENSI: Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería);
  3. Seccional Buenos Aires que comprende a la Sede Central CNEA, al Centro Atómico Ezeiza (CAE) y al Centro Atómico Constituyentes (CAC);
  4. Seccional Córdoba-Trelew que comprende la Regional Centro, Dioxitek-Córdoba y la Regional Trelew;
  5. Seccional Cuyo-NO, que comprende las Delegaciones Godoy Cruz, San Rafael, Malargüe y Salta;
  6. Seccional NASA que comprende a las Centrales Nucleares Atucha I y II, la Central Nuclear Embalse (CNE) y la Sede Central (Edificios Libertador y Arribeños);
  7. Seccional Patagonia que comprende al Centro Atómico Bariloche (CAB), Los Secretarios de las Seccionales también forman parte del Secretariado Nacional. Todos los miembros se eligen en elecciones libres entre sus afiliados, sus mandatos son por tres años, y las funciones son desempeñadas en forma honoraria.

Del Acta de Fundación extractamos el siguiente párrafo que resulta muy ilustrativo sobre los principios rectores que prevalecen en la Asociación:

“... La reunión fue convocada con el propósito de crear una entidad bajo la forma de una Asociación de Profesionales ... para realizar una obra de interés general que consistirá en propender a una amplia vinculación entre los profesionales de la CNEA, fomentando el acercamiento entre ellos con el objeto de facilitar una íntima comprensión de los fines de cada uno, en beneficio de la CNEA y de los asociados; contribuír al perfeccionamiento técnico de sus socios, como así también al constante desarrollo y solución de todo proyecto que haga a las necesidades energéticas y técnico-científicas del país; promover el desarrollo de beneficios sociales y culturales; velar por la dignificación y jerarquización de la función pública que desempeñan sus asociados y en especial lo que hace a la estricta observancia de los principios éticos, como así también asumimos la representación y defensa de sus socios, creando el ambiente de seguridad y tranquilidad, propicios al perfeccionamiento y mejor desempeño de sus funciones ...“


Entre las actividades desarrolladas a lo largo de estos 40 años merecen destacarse:

  • El apoyo a la linea de reactores de uranio natural que, en su momento, significó la mejor opción para un desarrollo nuclear independiente.
  • La defensa de los Derechos Humanos, toda vez que los mismos fueron atacados o denostados, especialmente la de aquellos que en tiempos de la dictadura militar se desempeñaban en el ámbito nuclear.
  • La oposición al desmembramiento de la CNEA, a los procesos injustificados de privatización y a los retiros voluntarios, disponibilidades, y otras formas de reducción de personal, que responderían más a intereses sectoriales que a las necesidades organizativas del sector.
  • Las campañas de difusión fijando posiciones para esclarecer a funcionarios, legisladores, y a la opinión pública en general, durante los años previos a la sanción de la Ley Nuclear, acerca de cuáles se consideraban cuestiones básicas sobre las que se debía legislar.
  • Campañas de difusión y esclarecimiento durante los meses previos a la firma del Tratado de Cooperación con Australia, acerca de la pertinencia y legalidad del tan cuestionado artículo 12 por las organizaciones ambientalistas.
  • Campañas en pro de la terminación de Atucha II ya que la finalización de esta obra, además de resultar un factor esencial para el desarrollo del sector nuclear, significa también un estímulo a las tareas vinculadas con la reactivación de la minería del uranio, con la producción de agua pesada y con el significativo incremento de la fabricación del combustible nuclear.

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